Uso de Técnica de Presión Negativa como técnica adicional en las cirugías de pie y tobillo
INTRODUCCIÓN Y OBJETIVO
Actualmente, uno de los principales retos en cirugías complejas de extremidad inferior es el manejo de las partes blandas. Este debe ser multidisciplinar, ya que un mal control puede evolucionar a una dehiscencia de la herida quirúrgica, comprometiendo la intervención y aumentando el riesgo de infección del sitio quirúrgico. Esto supondría la necesidad de intervenciones quirúrgicas adicionales y la implicación de otras especialidades, entre ellas cirugía plástica, para tratar defectos de cobertura, aumentando la estancia hospitalaria y el gasto económico.
Por tanto, han surgido las denominadas terapias de presión negativa (TPN), que consisten en la aplicación de presión subatmosférica al lecho de una herida, en el que se emplea un sistema de sellado de drenaje para realizar una aspiración controlada, favoreciendo su cicatrización. Su uso ha sido demostrado en múltiples patología (heridas infectadas, heridas con exposición ósea, tendinosa o de material de osteosíntesis...).
El objetivo del estudio es presentar los resultados de asociar una terapia de presión negativa en cirugías complejas de pie y tobillo en las que exista un riesgo aumentado de sufrimiento de partes blandas y por tanto mayor posibilidad de complicaciones de la herida quirúrgica.
MATERIAL Y MÉTODOS
Se trata de un estudio retrospectivo observacional de una cohorte de 48 pacientes tratados mediante terapia de presión negativa tras una intervención quirúrgica de extremidad inferior desde enero de 2020 a febrero del 2023. Se recoge información sobre género, edad, diabetes mellitus o ser fumadores, vasculopatía, motivo de colocación de la TPN y tipo de intervención, tiempo de uso de la TPN y las complicaciones así como la necesidad de valoración por parte de cirugía vascular o cirugía plástica.
RESULTADOS
Un 52% del total de pacientes fueron mujeres, siendo la edad media de 57,8 años. Como factores de riesgo se tuvo en cuenta si los pacientes eran fumadores, diabéticos o vasculópatas y las complicaciones (necesidad de antibioticoterapia, intervención de cirugía vascular o cirugía plástica) de cada uno de los grupos.
Del total de pacientes, un 37,5% eran fumadores, con una tasa de complicación del 22,22%, un 10,4% diabéticos con un 40% de tasa de complicaciones y un 8,3% vasculópatas con una tasa de complicaciones del 25%. Sin embargo, del total de pacientes únicamente un 12,5% requirieron un método adicional a la terapia de presión negativa para el cierre de las heridas quirúrgicas, siendo la TPN exitosa en el 87,5%.
En cuanto al tipo de intervención, un 58% fueron programadas con un 21,2% de complicaciones, siendo la artrodesis subastragalina la más frecuente. Un 25% fueron urgentes con un 41,67% de complicaciones, siendo la fractura de tobillo/pilón tibial la causa más frecuente y un 16,7% fueron urgentes diferidas con un 37,5% de complicaciones siendo la fractura de calcáneo la más frecuente.
CONCLUSIONES
La diabetes mellitus es el factor de riesgo que más predispone a complicaciones y que más dificulta el proceso de cicatrización, por lo que es imprescindible un control adecuado y una mayor prevención en los cuidados postoperatorios en este tipo de pacientes para asegurar el éxito quirúrgico.
Se ha demostrado que la terapia de presión negativa es extremadamente útil como profilaxis en intervenciones de pie y tobillo con riesgo elevado de dehiscencia de la herida quirúrgica, disminuyendo la necesidad de intervenciones quirúrgicas adicionales y disminuyendo la estancia hospitalaria y el gasto económico que ello supone. Además, es una terapia sencilla para el paciente, ya que éste solo debe acudir a las consultas de curas que le corresponden. Es imprescindible formar un equipo de enfermería especializado en este tipo de tratamiento que actúe conjuntamente con los traumatólogos para asegurar el éxito de la terapia y detectar las complicaciones lo antes posible. Por último, hay que extremar la precaución en las intervenciones quirúrgicas urgentes, en las que el compromiso de partes blandas es mayor y por tanto el riesgo de complicaciones también.
Autora: Dra. Lide Gorostiola. Cirujana - Traumatóloga en el Hospital de Galdakao, donde pertenece a 2 grupos de trabajo: cirugía traumatológica y de pie.
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